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La religion nos condena a quedarnos atados al pasado

Atavismo, maldito atavismo…





Ya desde la antigua Grecia, Anaximandro postulaba que la vida se originó en el agua y evolucionó a la tierra. No fue primicia de Darwin, porque antes de él Georges-Louis Leclerc de Buffon propuso que las especies sufren cambios en el curso del tiempo, aunque también sugirió que las criaturas fueron producidas por la creación divina en el comienzo del mundo. Su propio abuelo, Erasmus Darwin sugirió que las especies tienen conexiones históricas, los animales pueden cambiar a favor de su ambiente y que su sucesor puede heredar estos cambios y mejorarlos. Lo cierto es que posteriormente a Charles Darwin, muchos otros biólogos se han pronunciado con más descubrimientos que amplían el marco de estudio de los denominados evolucionistas darwinianos, para llegar a disponer hoy de otras teorías que, en general, complementan la teoría original postulada por Darwin en 1859 y alejan de toda duda que la evolución es un hecho indiscutido en la comunidad científica. Gregor Mendel fue el primero en concluir que los caracteres de los progenitores son heredados por los descendientes según unas leyes comprensibles, las leyes de Mendel publicadas en 1866.




Ahora resulta que nos encontramos con muchas ramas del evolucionismo, que plantean diversas premisas: El neodarwinismo de Weismann, que complementa el darwinismo clásico con los hallazgos posteriores. La teoría sintética de la evolución que es evolucionismo darwiniano aplicando las leyes de Mendel. La teoría neutralista, que plantea el problema que juega el papel del azar en la repartición de los genes. El organicismo de A. Vandel considera la evolución como un encadenamiento en que sus eslabones están cada vez más integrados en niveles más complejos. El neolamarckismo de Wintrebert y Grassé, que daba una explicación de la adaptación más sencilla que la teoría de la selección natural. La teoría del equilibrio puntuado sostiene que la evolución no tiene un carácter gradual, como afirma la teoría sintética, sino que se produce a saltos. La sociobiología sostiene que el sujeto evolutivo es fundamentalmente el gen.


Así observamos que la teoría de la evolución ha ido complementándose con los años y dando lugar a nuevas propuestas, todas en un claro sentido, el de la evidencia. Pero lo curioso es ver que aún hoy, en los albores del siglo XXI y con toda la información disponible, hay personas que niegan este hecho con hilarante vehemencia, defendiendo posturas arcaicas, cargadas de un profundo atavismo dogmático que los sumerge en un oscurantismo medieval inconcebible en estos días. Lo irracional gobierna en la mente de aquellos cuya capacidad intelectual se ha visto disminuida por el adoctrinamiento temprano, y esto es algo que debemos combatir. Sólo hay algo mejor que la libertad de pensamiento, es la posibilidad de hacer uso de él.





Estar atados a atavismos religiosos, negando los hechos por sometimiento intelectual al dogma, no es un buen camino para alcanzar un mayor nivel de conocimiento y el saber nos hará libres y autónomos. El mejor atavismo es aquél que nos une a toda forma de vida… el atavismo embrionario que nos muestra a todos los vertebrados iguales en un punto determinado de nuestra existencia, no hay mejor evidencia posible de que toda forma de vida está intrínsecamente emparentada, toda forma de vida tiene un simple origen común, tan simple como una procariota. No niegues los hechos, cuestiona los dogmas.










Marcos Wistak

Marcos Wistak, escritor, realizador.

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