El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, habla de combatir el «Socialcomunismo Ateo»: ¿desde cuándo no creer en Dios nos convierte en enemigos de la nación?


La Asociación de Ateos de Bogotá manifiesta ante la opinión pública, la comunidad académica y los organismos defensores de derechos humanos su más enérgico reproche frente a los señalamientos hostiles expresados por el Presidente de la República @ABDELAESPRIELLA durante su alocución en el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Resulta inadmisible y alarmante que la máxima autoridad del poder ejecutivo utilice un recinto institucional para desacreditar a la ciudadanía que no profesa convicciones religiosas, promoviendo prejuicios infundados que vulneran la dignidad de millones de personas librepensadoras en Colombia y lesionan las bases de una convivencia civilizada.
En su intervención ante los funcionarios ministeriales, el mandatario afirmó de manera textual: «La cultura tiene una enorme capacidad para modelar la sociedad, y es por eso que el Estado tiene el deber moral insoslayable y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el social comunismo ateo y enemigo de los valores fundamentales sobre los cuales se erige la nación de Colombia. Desde aquí va a empezar esa contrarrevolución cultural con estas generalas y con un equipo como ustedes inmejorable».
Este pronunciamiento no constituye una simple opinión personal, sino una descalificación oficial que recurre a la falacia de vincular forzosamente la no creencia en Dios con una corriente política específica, catalogando a los ateos de forma directa como «enemigos» y reactivando estigmas históricos que ponen en riesgo la seguridad moral y jurídica de los no creyentes.
Consideramos de suma gravedad que el primer mandatario pretenda adjudicarle al Estado un supuesto «deber moral insoslayable» de naturaleza confesional y teísta, desconociendo de manera abierta la Constitución Política de 1991. En un Estado social de derecho, pluralista y laico —fundamentado en sus artículos 1, 18 y 19, y ratificado por la jurisprudencia de la Corte Constitucional—, las instituciones públicas están obligadas a guardar una rigurosa neutralidad axiológica y religiosa. El Estado colombiano no es una entidad confesional encargada de salvaguardar dogmas de fe, ni la ética y los valores cívicos son patrimonio exclusivo de quienes profesan una religión o creen en un dios.
La cultura de una nación no le pertenece a un credo particular ni puede ser sometida a directrices gubernamentales que pretendan vetar el libre pensamiento en los espacios públicos y en la gestión del patrimonio común. Los ateos, agnósticos y secularistas hemos aportado de manera constante a la ciencia, el arte, la literatura, la educación y el progreso democrático de este país; rechazar y censurar esas contribuciones bajo una narrativa de confrontación desconoce la riqueza del pensamiento crítico y reduce la política cultural a un instrumento de imposición doctrinal, contraviniendo el mandato constitucional que obliga al ministerio a garantizar la diversidad y la laicidad.
Por estas razones, la Asociación de Ateos de Bogotá exige al Presidente de la República una rectificación pública inmediata y el cese de todo discurso institucional que estigmatice a las personas por sus posturas de conciencia. Al mismo tiempo, instamos a la Procuraduría General de la Nación y a la Defensoría del Pueblo a desplegar acciones de vigilancia preventiva sobre el Ministerio de las Culturas, con el fin de evitar que criterios confesionales o vetos ideológicos guíen la asignación de recursos y programas públicos, garantizando así la vigencia plena del Estado Laico y el principio de no discriminación a las personas en Colombia en razón a sus creencias o ausencia de ellas.
Asociación de Ateos de Bogotá





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