Movimientos sociales contra el virus de la difamación

Actualizado: sep 17


En el transcurso de este 2020 hemos atestiguado unas importantes manifestaciones sociales que se han llevado a cabo con impetuosidad incluso en medio de la pandemia del covid19, sin embargo son foco del constante señalamiento y la difamación producto de mitos que se generan alrededor de sus objetivos y que muchas veces son acentuados por los medios de comunicación, lo singular de este asunto es que el tradicionalismo se presenta modestamente como un patrón común entre las distintas formas de desprestigio.


Durante el mes de marzo vimos cómo los movimientos feministas en pro de una legitima igualdad de derechos se manifestaban sin estragos a través de marchas, murales y performances artísticos, aún así la mala propaganda confunde a las manifestantes con las corrientes hembristas y de victimismo que se disfrazan de feministas, a esto habrá que sumarle el estigma de sectores que descalifican el aborto y la libre expresión de las mujeres.


Uno de los objetivos inmediatos del feminismo es visibilizar y denunciar los casos de violencia y discriminación hacia las mujeres, asimismo el feminismo promueve una distinción especial para la penalización por concepto de feminicidio dada la prevalencia del vestigio cultural de subvaloración a las mujeres (reforzado por la religión) haciéndolas más vulnerables a la violencia de género y por lo tanto esta se convierte en un agravante cuando de judicialización se habla. Es falso que esto implique que el movimiento feminista inferiorice la vida de los hombres o que pretenda flexibilidad cuando la violencia de género sea perpetrada por una mujer hacia un hombre.


El asesinato injustificado del afro descendiente George Floyd en manos de un policía en Estados Unidos hizo eco en el mundo con las manifestaciones del movimiento afro estadounidense Black Lives Matter (BLM) (Las vidas negras importan) como una protesta contra el racismo. No obstante movimientos de oposición como All Lives Matter, coincidencialmente conservadores, presumiendo preocupación por todas las razas distorsionan intencionalmente al BLM como racista sin entender que el propósito real es hacer visible un racismo estructural que aún está vigente contra la población afro descendiente.

La conmemoración del día Internacional del Orgullo LGBT tampoco escapó de los prejuicios, últimamente se ven personas pregonando en redes sociales el “orgullo Hetero” como respuesta contraria al orgullo LGBT como si de vanidad se tratara. Cuando la palabra orgullo acompaña las siglas LGBT no se circunscribe en la preponderancia sino en el contexto de represión y rechazo que aún existe hacia la diversidad sexual por lo cual representa más bien una invitación a no ocultarse y vivir dignamente, por otra parte persiste una campaña de difamación que nació desde los sectores católicos y que erróneamente asegura que el movimiento LGBT+ busca imponer una “ideología de género” cuando el objetivo realmente es acabar con la segregación social por orientación e identidad sexual.


La estigmatización se extiende al contexto político en Colombia, donde algunos partidos y sectores conservadores del gobierno se han encargado de minimizar la gravedad de los asesinatos sistemáticos que están atravesando los líderes sociales del país reforzando incluso el mito de que todos los homicidios se ocasionan por conflictos de convivencia (problemas de faldas) o por vínculos con grupos guerrilleros, los efectos de la ausente protección del Estado se pueden ver en el aumento del desplazamiento forzado y ocupación ilegal de territorios para intereses particulares de grupos armados al margen de la ley, reflejo de la infamia es el hostigamiento que están recibiendo los integrantes de La Marcha Por La Dignidad que está ahora en curso y tiene como destino Bogotá para reclamar al gobierno garantías de subsistencia en medio de la violencia.


Con lo anterior queda claro que tanto el conservadurismo como el tradicionalismo cultural ligado a la religión son una pésima combinación que detona los prejuicios y la discriminación a través de generalizaciones, falsas equivalencias con poblaciones que viven otros contextos y lo que es peor, a través de la injuria y la doble moral no solo para ensuciar los movimientos sociales contraculturales sino también para defender intereses particulares. El enfoque esencial de las manifestaciones no es el victimismo y mucho menos la imposición, es la visibilización de comunidades en condición de riesgo que exigen que sus derechos sean respetados.

►Lord Mysticus

@mystweetcus

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